
Hace ya casi una semana que inicié mis vacaciones y entre lo poco útil que he hecho estos días y de lo que me siento satisfecho es de esa vuelta a mi pasado ciclista. 18 años después de abandonar mi deporte favorito y traicionarlo por esa otra disciplina que tantas alegrías y penas me ha ocasionado (entiéndase el Football -el americano, acaso hay otro?) este pasado lunes desempolvé la vieja Massi, la bicicleta que nadie quiso comprar, la que ha dormido el sueño de los justos en tantas casas ajenas y la que ahora recupera el esplendor de antaño. Una vez montada la máquina, el resto del ritual fue coser y cantar. Así que allí me veis, saliendo a las carreteras de Alicante, con ese maltrecho maillot de la Secció Ciclista del Club Esportiu Sant Joan Despí ciñiéndose a mis curvas. Lo malo que tiene veranear en la montaña es que desde el primer quilómetro, todo es cuesta arriba, así que de nuevo a sufrir, de nuevo a retorcerse sobre los pedales, a oir el crujir de los cambios, a verse adelantado por esos aparatos de última generación, cuadros de titanio Canondale, 9 piñones, esos platos 50x34 y los piñones del 28 (así no hay rampa que se resista)... mientras un servidor, con sus calapiés, su 50x42 y su 12-24, con los cambios aún en el cuadro, como los ciclistas de antaño, empapado en sudor los ve alejarse .. igual que ayer, igual que siempre...
PD: el primo Totón se une a la blogosfera, bienvenido!















