En estos días de zapatitos, zapatones y sobretodo zapatazos quiero compartir con vosotros otro de mis rituales o frikismos. Corría el año 2001 cuando visité a mi amiga Maite que se acababa de afincar en Londres. Fueron 4 días de deambular por esa inmensa ciudad, street arriba, street abajo, de Chelsea a The Parliament Houses, de Greenwich a Chinatown, de Campden a Brixton.... Al final los zapatos dijeron adios y allí se quedaron... en una papelera. Aquel gesto, sin importancia alguna y del cual no existe ningún testimonio gráfico me hizo reflexionar y desde entonces lo he repetido en numerosas ocasiones, en los lugares más diversos, pero sobretodo en aquellos que guardan para mí una importancia especial. Algunos lo definirán como un acto de guarrería pero para mí es un tributo al camino, al viajero, al paisaje. Además, siempre he pensado que habrá quien sepa reciclarlo....
Playa de los Cocos, Santa Lucía, Camagüey, Cuba
Ushuaia, Patagonia, Argentina, Fin del MundoAbu Simbel, Egipto
Chupaderos, Durango, Tierra de Alacranes, México
Pas d'Es Trucadors, Ses Salines, Formentera, Illes Balears
Ya lo dijo el poeta.... 'Caminante no hay camino, se hace camino al andar'
