Siguen los días de despedidas en el curro, que parece un cementerio por los ánimos y por los recordatorios en paredes y muros. Detrás de cada nombre hay un profesional que echan de su trabajo y una familia.
Esto va acabar mal, cada vez es más inviable el día a día por un ERE injusto y además planificado como el culo. Pero ellos se lo han buscado y se lo encontrarán.