A pesar de que así, a bote pronto, suene mal... lo reconozco... soy un 'chapero'... pero no os confunfáis, ni vendo mi cuerpo al mejor postor ni mi alma al diablo (bueno eso y lo otro nunca se pueden asegurar). En este caso mi 'desviación' o 'frikismo' tiene más que ver con las chapas, también denominadas 'tapón corona', pero no estamos hablando de relaciones sexuales con un pedazo de metal sinó de coleccionismo. El caso es que este fin de semana he estado en Firenze (Florencia) con un puñado de chalados más como yo en lo que ha supuesto mi bautizo de fuego en las convenciones internacionales de 'chaperos'...

Puede sonar a pecado pero mi estancia en la ciudad del Arno se redujo a unas cuantas horas durante las cuales miles de chapas pasaron por mis manos, donde tuve la oportunidad de conocer personalmente a coleccionistas que hasta el momento eran sólo una foto en una red social o un nombre en un foro o correo electrónico y saludar a viejos amigos como Silvano, organizador del evento. De Firenze no vi nada, ni el Duomo, ni el Ponte Vecchio, ni la Santa Croce, ni Santa Maria Novella ni mi adorada Chiesa de Dante... y no pasa nada... de hecho ya había estado anteriormente 5 veces turisteando por esta maravillosa città. El resto del fin de semana lo pasé en Livorno, adonde llegué via Pisa gracias a los "confortables" vuelos low-cost de los Sres de Ryanair. y donde me acogieron con la mejor de las hospitalidades posibles los más que buenos amigos Claudio y Fulvia, siempre acompañados de su inseparable Lapo y con quienes pasé grandes momentos en el breve período de tiempo que duró la visita. Grazie mile amici!!!!

El único punto negativo del viaje, del cual regresé, con más de 15 kg de chapas, regalos y algún kilo de más, fueron los malditos zanzales (mosquitos tigre del demonio) que han acribillado mis piernas.... en fin.. mientras me rasco, recuerdo el viaje, no hay mal que por bien no venga!
