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domingo, 11 de abril de 2010

Una tarde con el Rey. Viva la Independencia!

"Jamás olvidaré el lunes que apoyé el cañón de una pistola en mi cabeza y disparé hasta quedarme sin balas, sin detenerme a pensar en lo que hacía para no darle otra oportunidad al arrepentimiento. Era el adiós a un mundo brillante, la despedida a un trabajo fijo, la renuncia a un futuro previsible. Pasaban diez minutos de las diez de la mañana y mis últimas palabras decía, más o menos, 'quedénse ustedes con el muerto que yo me largo'. Mi cuerpo se desplomó y yo salí por la puerta.

Hace casi un año que os hablé ya de la mágica y fascinante aventura que Pablo Rey, un bonaerense afincado en Barcelona y su compañera, Anna Callau, llevaban a cabo. Una vuelta al mundo sin prisas y sin pausas, el viaje de sus vidas, que les mantiene desde hace 10 años acumulando quilómetros por un sinfín de países en su furgoneta Mitsubishi. Ellos decidieron hace 2 lustros cambiar con su rutina, romper con todo y lanzarse a la carretera, que en su caso, muchas veces es camino. Esa experiencia inacabada la recogen en su libro 'La vuelta al mundo en 10 años. El libro de la independencia', donde recogen su periplo inicial por Turquía, Siria, Jordania y Egipto, entre otros países.

Ahora han hecho una pausa en su recorrido por América Latina y antes de proseguir la ruta por las tierras de México, Guatemala y Belize, han regresado a España para ver a la familia y presentar el libro, que ya obra en mis manos. Este fin de semana han estado en Valencia y he tenido la suerte de poder charlar un rato con ellos, hablar de la vida, de la ruta y de esa afición por las chapas antiguas (en mi caso) y las botellas antiquísimas que Pablo colecciona y desentierra en los más insospechados lugares. Fue un breve encuentro, 6 años después, creo, de nuestra 'primera vez' y espero que no sea el último. Sus aventuras las podemos seguir en su web (enlazada ya desde hace tiempo en este blog) y si queremos imitarlos, no hay que pensarlo mucho, simplemente y como ellos mismos dicen, recordar que: 'Todos los caminos del mundo comienzan en la puerta de tu casa'

martes, 6 de octubre de 2009

Jornada 'chapera' en la Toscana

A pesar de que así, a bote pronto, suene mal... lo reconozco... soy un 'chapero'... pero no os confunfáis, ni vendo mi cuerpo al mejor postor ni mi alma al diablo (bueno eso y lo otro nunca se pueden asegurar). En este caso mi 'desviación' o 'frikismo' tiene más que ver con las chapas, también denominadas 'tapón corona', pero no estamos hablando de relaciones sexuales con un pedazo de metal sinó de coleccionismo. El caso es que este fin de semana he estado en Firenze (Florencia) con un puñado de chalados más como yo en lo que ha supuesto mi bautizo de fuego en las convenciones internacionales de 'chaperos'...

Puede sonar a pecado pero mi estancia en la ciudad del Arno se redujo a unas cuantas horas durante las cuales miles de chapas pasaron por mis manos, donde tuve la oportunidad de conocer personalmente a coleccionistas que hasta el momento eran sólo una foto en una red social o un nombre en un foro o correo electrónico y saludar a viejos amigos como Silvano, organizador del evento. De Firenze no vi nada, ni el Duomo, ni el Ponte Vecchio, ni la Santa Croce, ni Santa Maria Novella ni mi adorada Chiesa de Dante... y no pasa nada... de hecho ya había estado anteriormente 5 veces turisteando por esta maravillosa città. El resto del fin de semana lo pasé en Livorno, adonde llegué via Pisa gracias a los "confortables" vuelos low-cost de los Sres de Ryanair. y donde me acogieron con la mejor de las hospitalidades posibles los más que buenos amigos Claudio y Fulvia, siempre acompañados de su inseparable Lapo y con quienes pasé grandes momentos en el breve período de tiempo que duró la visita. Grazie mile amici!!!!


El único punto negativo del viaje, del cual regresé, con más de 15 kg de chapas, regalos y algún kilo de más, fueron los malditos zanzales (mosquitos tigre del demonio) que han acribillado mis piernas.... en fin.. mientras me rasco, recuerdo el viaje, no hay mal que por bien no venga!