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sábado, 4 de octubre de 2008

Hoy hace un año... la Oktoberfest!


Es bueno ejercitar la memoria y recordar. Por eso dejadme que comparta con vosotros uno de esos momentos históricos que salpican mi vida cervecera. Como gran consumidor de birra (recordad que la leyenda urbana sitúa en los 3 años el instante de mi iniciación) y avezado coleccionista de objetos espumosos, tenía una gran espinita clavada que por fin, hoy hace justo un año logré arrancarme. Era imposible que un amante del lúpulo como quien suscribe no hubiera pasado aún por la 'Oktoberfest' (una celebración de boda que ha acabado convirtiéndose en el mayor desmadre cervecero mundial). Así, que después de reclutar un buen número de voluntarios (nadie rechistó) entre familiares (cuñaos, suegro y primo) y amigos de la family (todos hombres por supuesto, y bebedores de alta alcurnia) atacamos la capital bávara desde tres flancos diferentes: Madrid, Alicante y Valencia. Como soy muy madrugador me afañé en pillar el primer vuelo así que fuí el primero en pisar München, lo cual me sirvió (además de para depositar mis bultos en el hotel) para explorar el terreno antes que llegara el resto de la expedición. Llegado al 'Theresienwiese', convertido en parque temático de la cerveza, y con la ayuda de la avanzadilla alcoyana (Moisés y cia), me hice una primera idea de lo que nos esperaba.

Aquello (carpas con capacidad para miles de personas y llenas a rebosar) se asemejaba a una inmensa despedida de solteros (85% hombres) plagada de italianos y amenizada cada media hora por la en un principio simpática y cada vez más cargante y odiosa banda de música que al son de algo parecido a: 'Amprousen, amprousen...' invitaban a engullir las jarras de litro (Mass). Más de 12 cayeron en mi cuenta personal cada uno de los dos días que por allí estuvimos.

Fueron jornadas de birras y codillos, de risas y cantos, de meadas improvisadas, en fin... de desbordada masculinidad latina en tierras teutonas. Ahora me dicen que similares celebraciones las podemos encontrar en Calpe, Cullera o Calella, pero, que quieren que les diga... Oktoberfest sólo hay una y no se puede morir sin haber estado allí...