En 1997 fuimos desalojados y la que había sido nuestra casa desde 1923 acabó siendo demolida un año después. Lo definieron como 'oportunidad única', 'única opción' o 'pelotazo urbanístico' y sin embargo, en realidad, la decisión de destruir nuestro hogar casi significa nuestra ruina. El viejo estadio de la carretera de Sarrià no sólo fue el escenario de mis mejores fines de semana de niñez y adolescencia, no sólo fue el lugar donde comenzó mi idilio con los colores blanco y azul. Fue también el escenario clave del desenlace del mundial del 82, la 'bombonera' donde se pudo ver en acción a las tres mejores selecciones del mundo: Argentina, Brasil e Italia y el lugar donde se forjó el mágico sueño de la UEFA de 1988.
Empezó entonces el exilio forzoso y forzado a la montaña de Montjuic, a un estadio que siempre sería el Olímpico pero nunca el nuestro. A un lugar frío y desangelado. Así han transcurrido los años hasta que este domingo, volvimos a casa, a nuestra nueva casa. Cornellà-El Prat sorprende desde el momento en que entras en él y lo digo con conocimiento de causa aunque no estuve el domingo allí durante la inauguración oficial. Gracias al buen amigo Cordills tuve la oportunidad de visitarlo en mi último día de vacaciones y las sensaciones fueron tan increibles como las que imagino experimentaría Luis García al pasar a la historia por ser el primer jugador de l'Espanyol en marcar en nuestro nuevo hogar. Si es que, como en casa, en ningún sitio. PD: Hablando de hogares, hoy he tenido la oportunidad de conocer a Lino, un portugués afincado en España, cuya casa es la calle, donde obtiene lo que necesita para poder costearse las cervezas que le permitirán dormir calentito en cualquier rincón mientras nosotros descansamos en nuestras camas. Un tipo interesante, un superviviente, con una vida a cuestas merecedora de ser escuchada con más calma. Obrigado 'Portu' por compartir tus experiencias esta noche conmigo y con el amigo Manolo (en la segunda parte y definitiva de las mudanzas) y mucha, mucha suerte!!!!

Sin embargo, no te perdono que no me invitaras a surcar la 'Carretera del Trueno' ni me bajaras al 'Río', que no me embarcaras en el 'Tunnel del Amor' o que no exaltaras la amistad de 'Bobby Jean¡, etc etc. Amigo Bruce, el repertorio de anoche me decepcionó bastante y eso me dolió, porque te he visto en suficientes ocasiones al largo de tantos años que me creo, yo que no soy nadie, a exigir algo más. Además vi a la banda relajada, cansada, sin el engranaje engrasado, todo lo contrario que hace un año, en el Orinal, en Barcelona. Lo entiendo, 2 discos y 3 giras en 3 años, no los aguanta nadie, ni tú que eres el 'Jefe'. Tomaos un descanso y volved con más fuerza. Volveré a estar con vosotros muchachos, porque, como dice el himno: 'Tramps like us, baby we were born to run'.


Para los amantes de la tecnología (ADSL, aparatejos cibernéticos, cacharros postmodernos, etc), que supongo los debe haber, otras 2 sugerencias:
Después de la familia, los amigos, como 










Hace ya unos años que me apartaron del mercado y por tanto desconozco como están actualmente las cosas del 'ligoteo' aunque imagino que tipos como el de la foto lo siguen teniendo tan crudo como yo en mi época. Veréis... nunca fuí un adelantado a mi tiempo, ni un lanzado, ni un conquistador... de pequeño, aparte de 'gordito' (condición física que condicionó bastante mi despertar erótico para con los demás -conmigo mismo funcionaba sin problemas) era bastante tímido e inocente (supongo que en el fondo era ya un romántico). Durante la EGB, mientras el resto de compañeros trataban de levantarle las faldas a las chicas yo intentaba defenderlas, con lo cual, me quedaba sin ver sus braguitas y además mi supuesto gesto heroíco tampoco conseguía granjearme el cariño de ellas. Vamos... que era ya un imbécil!!!... Las circunstancias no me eran tampoco favorables... en nuestro grupo (futuro embrión de Los Machoman, de quienes un día hablaré largo y tendido) tampoco predominaban los lanzados y para acabar de rematarlo, TODOS eramos chicos. Nunca tuve los clásicos amigos de veraneo, chicos y chicas (tipo 'Verano Azul') que año tras año coinciden en un pueblo de playa o montaña y que al final acaban liándose todos con todos. ¡Qué le vamos a hacer! Mi juventud fué así de desgraciada, o no... Al final acabé tirándome (en sentido figurado) a la botella y decidí aguardar tiempos mejores que, finalmente, acabaron llegando. Sin embargo mi desesperación nunca llegó a los extremos que ahora os muestro.





